Un cuarto de siglo


Cuando llegamos al siglo XXI pensamos que se producirían avances significativos y sí, tecnológicamente se han producido, las redes sociales virtuales se han desarrollado a una velocidad de vértigo y la inteligencia artificial ha llegado para quedarse, eso sí, no sabemos si para favorecernos la vida o para destrozárnosla. Paradójicamente, pese a la hiperconectividad, cada vez más personas se encuentran solas y la salud mental más devastada. 

Los últimos cinco años de este cuarto de siglo nos han traído volcanes, pandemias, DANAs,… tragedias de las que creímos que íbamos a salir mejores y, sin embargo, nuestro mundo va más abocado al desastre. El auge de la extrema derecha en numerosos países, incluido el nuestro, nos muestra que las conquistas que dimos por consolidadas pueden desaparecer repentinamente y los derechos humanos volverse más frágiles. La voracidad económica de un sistema capitalista depredador está dinamitando democracias y conduciéndonos a la destrucción planetaria y moral.

Sin embargo, confío que frente a este panorama hay esperanza. Y esta viene de la mano de las mujeres, principal freno al fascismo. Las mujeres, en lo que llevamos de siglo, hemos logrado hitos históricos: la huelga masiva del 8 de marzo de 2018, los movimientos “Me too”, las madres protectoras, las supervivientes de las violencias machistas que ya no callan y están dispuestas a denunciar las injusticias e inequidades que llevan décadas sufriendo. Confío en nosotras como alternativa porque ya no confío en ellos, no confío en los partidos tradicionales que son incapaces de hacer frente a su machismo interno o a los empresarios y fondos buitres que nos destrozan la vida, no confío en la justicia en manos de la derecha y la ultraderecha, no confío en las instituciones patriarcales …

Creo que urge articular estrategias para el próximo cuarto de siglo y que retomemos procesos participativos y comunitarios, de autogestión, de autocrítica, de solidaridad y sororidad. O generamos alternativas honestas, éticas y feministas o este siglo XXI que tantas expectativas generó se convertirá en un infierno. Ya lo está siendo para mucha gente, no nos olvidamos de Palestina, ni de las mujeres afganas, ni de las mujeres e infancias violentadas en tantos lugares … El siglo XX nos trajo dos guerras mundiales, ¿nos traerá el XXI alternativas de paz o seguiremos en manos de gobernantes psicópatas?

Ahora que finaliza 2025 creo que es importante reflexionar sobre lo vivido y plantearnos cómo queremos que sea el futuro. Estoy convencida de que queda mucha, muchísima buena gente en el mundo, pero se publicitan más los malvados; ojalá 2026 sea el año de divulgar lo bonito, que no demos altavoces ni blanqueemos más al fascismo, que combatamos el odio con amor y que construyamos sociedades afectivas, igualitarias y bientratantes. Y que nos sintamos orgullosas de ello y lo contemos a los cuatro vientos, que trabajemos en afianzar lo que nos une y no lo que nos separa, y que dejemos las pantallas y nos abracemos más.

Feliz y feminista 2026

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