Cultura frente al odio


Llega septiembre y de nuevo retomo las reflexiones de este blog; vuelvo con las neuronas oxidadas de tanta desconexión por lo que este inicio será corto, e introductorio de un nuevo curso que se avecina convulso. La vuelta al cole ha venido acompañada de acontecimientos preocupantes, no voy a comentar mucho más sobre lo ocurrido en Ceuta y en torno a Ceuta porque ya se han escrito ríos de tinta sobre ello, pero sí me preocupa terriblemente lo que está sucediendo a partir de las manifestaciones del 2 de septiembre, de presunto apoyo a dicha ciudad autónoma. Creo que tenemos que recuperar la calma y el debate sosegado en un marco de Derechos Humanos: criticar la inacción del gobierno no nos convierte en fachas, reclamar seguridad para las personas que residen en una ciudad no debe implicar inseguridad para las recién llegadas, hay que proteger del machismo y la violencia sexual a mujeres y niñas, y señalar las agresiones sexuales tampoco es fascismo, son datos objetivos, que, recuerdo, no distinguen de nacionalidades a la hora de violar.

Se ha llegado a tal clima de odio y polarización que no daba crédito a los vídeos que he visto de las manifestaciones citadas sobre los ataques a la prensa o el boicot a artistas que actuaban ese día como Tanxugueiras (pero no solo a ellas) y me ha recordado de nuevo aquella frase atribuida al fascista, este sí, Millán Astray, de “muera la inteligencia, viva la muerte”. La ultraderecha nunca ha soportado la cultura, el pensamiento crítico, la libertad, la diversidad, el reconocimiento y ampliación de derechos sociales, el feminismo (por supuesto), … nunca han soportado la humanidad, lo que nos diferencia de otras especies, que casi se están convirtiendo en más humanas que la sapiens al paso que vamos.

Acaban de perderse unas 80 vidas en el mar (incluida una bebé) en ruta migratoria hacia Canarias y he leído cientos de comentarios en redes sociales riéndose y celebrándolo, y sí, soy consciente de que muchos de los comentarios de odio están emitidos por bots, pero no todos. ¿Cómo puede haber gente que se alegra de la muerte de bebés? Es una pregunta retórica, al igual que podría preguntar cómo pueden existir pederastas, violadores y asesinos. Porque mientras a unas no nos cabe en la cabeza tanta maldad, otros y otras se regodean en ella con tal de alcanzar determinados objetivos.

Frente a la barbarie, lo que nos humaniza es la cultura: la literatura, la música, el teatro, la pintura, el humor, el pensamiento crítico, … Eso tal vez nos ayude a no ver un enemigo o enemiga en otra persona que aspira a una vida mejor. Nuestros enemigos son el patriarcado y su violencia, el capitalismo neoliberal y su acumulación obscena de riqueza en pocas manos, la depredación ambiental, … contra eso tenemos que luchar, de forma pacífica, pero con firmeza y esperanza. Los que odian no nos pueden hacer perder la alegría, así que comienzo este curso instando a la calma, a acercarnos a las artes y a sostener vínculos con cariño y con cuidado, que diría Valeria Castro.

Determinada música tiene un efecto sanador, parafraseando a una admiradora de Valeria, gracias a tantas personas (especialmente mujeres en mi caso) que con su arte nos acarician el alma. Yo reconozco que no sé qué sería de mí sin la música y los libros; llenemos este curso las aulas de música y libros con corazón y pasión, que hagan entender mejor el mundo que nos rodea y que nos ayuden a transitar la vida humanamente.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *