El fondo y las formas

Asistimos a unos acontecimientos sin precedentes en los últimos años de esta frágil democracia en la que vivimos: el partido gobernante implicado en no sé cuántos casos de corrupción, el otro gran partido, referente histórico de la izquierda, enredado en luchas intestinas y poniéndole en bandeja el gobierno de la nación al partido corrupto (y de derechas), llegando a defenestrar a su Secretario General para eliminar obstáculos, y los nuevos (¿?) partidos utilizando improperios continuos para debatir en el Congreso, lugar donde se supone representan a la ciudadanía. Sigue leyendo El fondo y las formas

Resaca electoral

No he leído los cientos de análisis post-electorales que deben estar haciendo sesudas mentes de este país, ni pienso hacerlo, sólo he podido leer los comentarios de mi “reducido” (algo más de 1.500) grupo de amistades de Facebook donde la desolación, el cabreo y la incredulidad son los sentimientos más percibidos. Pero yo debo vivir en una burbuja de progres porque está claro que en este país, más de 11 millones de personas prefieren a la derecha (sumando PP + Ciudadanos), ya que Unidxs Podemos y PSOE no llegan a 10 millones y medio, eso sí, un 30% de habitantes de la madre patria se quedaron en sus casas/playas/estadios de fútbol/bares,… tocándose las narices y permitiendo que otrxs tomen las decisiones por ellxs. Sigue leyendo Resaca electoral

Decir “te quiero”

¡Cuánto daño ha hecho, y está haciendo, la restricción emocional masculina! No suelo reflexionar mucho sobre mi práctica profesional, pero llevo unas semanas con varias situaciones familiares muy difíciles en mi trabajo que han generado estas breves ideas. Últimamente he tenido la oportunidad de hablar con muchos papis y menos mamis que no les dicen “te quiero” a sus hijos/as, que no les demuestran afectividad, que no les abrazan, besan o les dicen palabras bonitas. Luego piden un/a psicólogo/a para sus respectivas criaturas porque no saben qué les pasa, por qué tienen problemas de conducta,… Sigue leyendo Decir “te quiero”

Semana de pasión

La primera acepción del término pasión en el Diccionario de la Real Academia Española es “acción de padecer” y padecer se define según el citado DRAE como:
1. tr. Sentir física y corporalmente un daño, dolor, enfermedad, pena o castigo. U. t. c. intr.
2. tr. Soportar agravios, injurias, pesares, etc. U. t. c. intr.
3. tr. Sufrir algo nocivo o desventajoso. Padecer engaño, error, equivocación.
4. tr. sufrir (‖ tolerar).

El término “pasión” en el contexto judeocristiano se asocia a la pasión de Jesucristo, un señor que supuestamente resucitó al tercer día tras ser crucificado y se convirtió en el germen de una religión cuyo mensaje se basaba en el amor, la compasión, la ayuda a quienes lo necesitan,… ya lo decía Mateo en sus bienaventuranzas: Sigue leyendo Semana de pasión

Crónicas de verano: lo que pasa en mi piscina

Disfruto del privilegio de vivir en una comunidad con piscina, sí, en esta mierda de mundo en crisis soy una privilegiada, y no por la piscina, sino por tener trabajo, techo y esas cosas que te hacen la vida un poco más fácil.

Cada verano intento bajar a la piscina cuando no hay casi nadie (misantropía veraniega) pero los fines de semana se hace difícil, así que tengo que convivir por un corto espacio de tiempo con un microcosmos que, no sé por qué extraña razón, creo que es un reflejo del mundo exterior. Yo vivo en una burbuja feminista, mis amistades de Facebook (casi 1500) van casi todas en mi onda, estamos contra la violencia, el patriarcado, el capitalismo neoliberal, a favor de la diversidad, de los derechos de las mujeres,… nos cuestionamos el sistema, apoyamos la libertad, la igualdad, la justicia,… en fin, el paraíso. Fuera de la virtualidad, mis redes sociales de apoyo van también en esa línea, conversamos, debatimos, disfrutamos de los pequeños placeres cotidianos como un atardecer o una cerveza con camarones; boicoteamos Mujeres y hombres y viceversa (MHYV) y somos fans de “El Intermedio” o “El Objetivo”, en definitiva, somos de esa gente comprometida con su realidad social y que quiere cambiar el mundo. Sin embargo, creo que somos minoría, una minúscula minoría.

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Reflexionando…

Mañana 24 de mayo se augura un día histórico para la democracia; nuevos partidos emergentes concurren a las urnas prometiendo un cambio necesario y urgente. La izquierda, más fragmentada que nunca, y la derecha, tocada y ¿hundida? por una corrupción incesante que hace sentir vergüenza ajena acerca de la gestión de lo público en nuestro país. Sigue leyendo Reflexionando…

Divagaciones previas a un primero de mayo

Tengo un autocompromiso de escribir un post al mes en este blog, pero mis últimos acontecimientos vitales (inicio de docencia universitaria) hacen que el tiempo disponible sea cada vez menor y los acontecimientos susceptibles de generar reflexiones cada vez mayores.

En estas últimas semanas la actualidad ha venido marcada por “Ratas”, piche, falta de ética e incompetencia gubernamental, vamos, lo habitual. Sigue leyendo Divagaciones previas a un primero de mayo

¿Formación en género sin perspectiva de género?

No pensaba escribir sobre esto, pero finalmente me voy a lanzar a hacer una reflexión sobre una formación a la que asistí la pasada semana en una Universidad de Verano. Cuando una asiste a una Universidad espera que los contenidos de la formación recibida tengan un nivel alto, bastante alto. Si yo me inscribo en un curso impartido por cualquier mindundi sin acreditación no voy a exigir calidad (de hecho, no me apuntaría), pero si pago 70 € y lo organiza la Universidad sí creo tener derecho a recibir una formación acorde a mis expectativas (que sí, son altas, pero entiendo que al centro productor de conocimiento por excelencia, la Universidad, hay que exigirle bastante).

No voy a identificar el curso pero sí ciertos elementos de su contenido o de las reflexiones que allí se dieron y que como feminista cuestiono. Si yo asisto a un curso sobre género, lo mínimo que espero es que sus docentes tengan una amplia formación en género (la mayor parte la tenían, pero hubo excepciones significativas) y no que me expliquen el complejo de Edipo. Las teorías psicoanalíticas han aportado una visión interesante sobre la construcción de la subjetividad humana y las identidades así como sobre la importancia de lo inconsciente en la vida de las personas, especialmente cuando tales teorías han pasado por una relectura feminista de las mismas (Juliet Mitchell, Julia Kristeva y todas las teóricas de la diferencia, Nancy Chodorow, Mabel Burin,… que, por cierto, no fueron citadas por la ponente que se explayó con el complejo de Edipo.) Mantener la ortodoxia freudiana en el siglo XXI para mí no tiene mucho sentido, y utilizar el complejo de Edipo a la hora de explicar la construcción de las identidades femeninas es algo que, en la actualidad, además de estar desfasado, está sobradamente cuestionado. Si en la triangulación madre – padre – hija, yo pregunto dónde quedan las parejas lesbianas o gays no se me puede responder que:

a)      Bueno, en esas parejas también habrá alguien que esté más tiempo con el/la peque, le dé el biberón, cree más vínculos,… (¡roles de género tradicionales!)…

b)      Cuando a mí se me ponen los pelos como escarpias y digo que hay parejas corresponsables, me dicen que eso es un fenómeno nuevo…

c)       Y cuando yo digo que gays y lesbianas han existido de toda la vida y que sigo sin ver cómo encajan en el complejo de Edipo de las narices, me dicen que… “claro, es que yo no he trabajado eso y de lo que no sé, no puedo contestar”, algo que me parece muy ético (no hablar de lo que no se sabe, cosa que en este país hace muy poca gente), pero insuficiente para un curso universitario.

Segunda “anécdota” del curso que duraba cinco días, al cuarto, y después de tres días mordiéndome la lengua ante la afirmación de que las relaciones de pareja son complementarias (heteropatriarcalmente hablando), pregunté qué significaba eso de la complementariedad porque no acababa de entenderlo; maticé que si yo quería un complemento me compraba un foulard y no me buscaba una pareja y que desde el feminismo se había trabajado mucho para considerar a las personas como seres completas, sin necesidad de “medias naranjas”, y entendíamos que las relaciones de pareja debían configurarse desde la horizontalidad y la igualdad, no desde la complementariedad. Respuesta desde el curso:

a)      “Hombres y mujeres somos complementarios biológicamente, si no, no podríamos tener hijos/as” (yo, al borde de un síncope, vuelvo a insistir en lesbianas y gays, quedé un poco machacona, sí, pero la invisibilidad LGBTI me tocó las narices, y también insistí en que se podían tener criaturas sin necesidad de un coito heterosexual, y además, aunque copulemos ello no quiere decir que seamos complementarios)

b)      Ante mi discrepancia se afirma algo así: “las teorías que rechazan la complementariedad son teorías totalitarias, y los totalitarismos son peligrosos y pueden generar patologías psicológicas importantes”. Ser una persona completa parece que no es muy “cool”.

Conclusión: ¡soy totalitaria y patológica!, así que tras 70 € de matrícula y ni una puñetera carpeta con folios para tomar notas (tuve que protestar a la organización para que me dieran una), he hecho una formación sobre género que no me ha servido para nada salvo para:

a)      Conocer compañeras muy interesantes en el curso, gracias especiales a Mélida por hacérmelo más soportable!

b)      Disfrutar durante una semana del sur de la isla, del jacuzzi del hotel y del buffet libre (algo es algo!)

c)       Ver películas que podría haber visto en Ia red (sí, una sesión del curso se dedicó a ver una película completa y otra a ver fragmentos casi completos). Está bien utilizar recursos audiovisuales, no digo que no, yo lo hago, el cine y la música aportan elementos de análisis importantes, pero cuando dispones de 20 horas lectivas y te dicen que no vas a poder aprender todos los contenidos y no te pueden explicar con detalle debido al escaso tiempo, invertir 4 horas en cine y no en el modelo que se suponía que el curso nos iba a transmitir me parece una organización del tiempo, cuando menos, curiosa. (En mi caso, los recursos audiovisuales los utilizo en cursos de más de 100 horas cuando hay suficiente tiempo para explicar contenidos al detalle).

d)      Aprender que no debo volver a hacer un curso sin rastrear previamente hasta el último dato de sus ponentes y comprobar su sólida formación en género (y reitero que varias la tenían, cierto, pero se “colaron” planteamientos preocupantes).

Puede que alguien piense que soy muy exigente pero me suele hacer ilusión aprender algo nuevo cuando voy a un curso; en este caso, las reflexiones entre las alumnas fue, tal vez, lo más interesante.

Operación Évole II (Carta abierta a Jordi Évole)

Querido Jordi, no podía imaginar que, después de hacer un post en este blog titulado “Operación Évole” a raíz de tu “Operación Palace”, pudiera coincidir contigo en el mismo espacio e incluso pudiera hacerte una pregunta incómoda. Pero sucedió. Ayer sábado 21 de junio, más de 500 personas, en lugar de disfrutar del solsticio de verano, nos dábamos cita en la sede de la Fundación Cajacanarias en Tenerife para escuchar a uno de los personajes del momento, a ti. Durante más de una hora y media, y de la mano de las preguntas de Juan Cruz, nos fuimos acercando al pensamiento y posicionamiento político y social del periodista que logró entrevistar a Arnaldo Otegi o a José Mujica, que visibiliza los escándalos de corrupción y denuncia los recortes, que puso de nuevo en el foco de atención mediática y social el accidente del metro de Valencia y que retrató la indecencia de Juan Cotino al no responder a tus preguntas. Nombres de hombres fueron desfilando durante la entrevista de Cruz. Ni una mujer relevante, bueno, miento, sí se habló de una mujer relevante, tu madre. Cuando Juan Cruz te preguntó si le habías enseñado el vídeo de “Operación Palace” a tu madre, enseguida respondiste que no, que a tu madre no, que para eso era mejor tu padre que era quien te había metido en el cuerpo el gusanillo del periodismo. Tu madre podía pasar una hora angustiada viendo la emisión del programa como el resto de los mortales de este país y pensando que nos habían engañado miserablemente con el 23F, no merecía tal deferencia. Ese comentario fue muy simbólico Jordi. Me hace cuestionarme la idea que tienes de las mujeres y me preocupa. Un tipo de izquierdas, comprometido socialmente, que durante todos los programas que ha hecho de “Salvados” no ha sido capaz de lograr una presencia paritaria de mujeres en sus reportajes y cuando ¿lo intenta?, el discurso de los otros tipos “chachi-progres” que aparecen monopoliza el tiempo disponible, el tiempo que también es de las mujeres.

De ahí mi pregunta incómoda, de ahí que en el momento de debate con el público impelida por la falta de tiempo sólo te pudiese decir que te iba a hacer una pregunta concisa porque yo también era periodista y sabía preguntar (sí, no como esa gente del público que en lugar de preguntar cuenta su vida). Así que, como introducción a la pregunta te dije que, dado que estamos en un contexto de “Construcción democrática” (nombre de la Asociación organizadora del evento que, paradójicamente, va en tu línea Jordi, en su Junta Directiva tienen 13 hombres y 3 mujeres, dando ejemplo “igualitario”), hay dos frases que me gustan especialmente, una «lo que no se nombra no existe» y otra, «no es democracia si no estamos nosotras»; desde el movimiento feminista se te echa en cara la invisibilidad de las mujeres en tus programas, así que ¿para cuándo un especial sobre violencia de género o sobre la reforma de la ley del aborto, para cuándo más visibilidad y protagonismo de las mujeres en tu programa? No sé si fue una percepción subjetiva mía, pero creí notar cierto rubor cuando escuchaste mi pregunta y los aplausos que brindó el público a la misma. Tu respuesta fue predecible, reconociste que tengo razón, que intentaste hacer algo sobre el aborto pero otro programa de la cadena se te adelantó (¡anda que no se hacen programas repetidos con distintos enfoques!) y que intentarías dar respuesta a mis demandas. Bueno, no es que me contentara pero algo es algo. La pregunta y la respuesta están grabadas por la organización (presupongo, porque dado que lo grabaron todo sólo faltaba que esta se borrara misteriosamente).

Al finalizar el acto me acerqué con la intención de precisar más algunas cosas, pero las hordas de “frikis” que querían una foto contigo lo hizo bastante complicado. Aun así, y señalando que yo no quería foto, te comenté que aparte de insivisibilizar a las mujeres, sí me parecía importante que hubieras abordado el tema de los recortes en Servicios Sociales, y que, como trabajadora social que también soy, además de periodista no ejerciente, te agradecía que hubieras entrevistado a compañerxs de profesión como Patrocinio Las Heras o José Manuel Ramírez, y ahí ya con tu respuesta llegó la decepción. Me dijiste: “¡pues haberlo dicho!” ¿Haberlo dicho? ¿HABERLO DICHO? Querido Jordi, como periodista sabes perfectamente que si tenemos un tiempo corto de preguntas no vamos precisamente a “dorarle la píldora” al entrevistado, vamos a “meterle el dedo en el ojo” de la forma más asertiva posible, claro está, pero vamos a preguntar lo incómodo, lo que no beneficie a él/ella pero sí sea de interés general. ¿Te imaginas que Juan Cotino fuese un repostero excelente y que tú en lugar de preguntarle por el accidente de metro le hubieras preguntando por lo bien que le salen las magdalenas? Sería surrealista, ¿no? Pues eso. Entiendo que poner en evidencia tu “misoginia interiorizada” (¿?) moleste, pero en eso consiste el periodismo, entre otras cosas, en evidenciar injusticias, y a mí me parece profundamente injusto que la mitad de la población esté (estemos) ausentes de un programa que se ha convertido en un referente del periodismo de investigación en este país, de un programa que sigo Jordi, no hablo de oídas, no me he perdido ni uno, y me he sentido decepcionada e infrarrepresentada. Cuando contabas lo de la furgoneta apostada durante horas a la “caza y captura” de Cotino me venían a la mente las horas que pasé haciendo guardia en la puerta de un juzgado para conseguir el auto de prisión de un “personaje” que fue noticia en Tenerife en la década de los 90, o de las entrevistas incómodas que también he hecho, o de las felicitaciones de un corresponsal de “El País” por mis preguntas, sí Jordi, sé de lo que hablo, las mujeres también podemos ser buenas periodistas además de ser noticia y merecer la misma cuota de pantalla que ellos. Tenemos muchas cosas que contar y podemos hacerlo desde una mirada diferente, una mirada violeta.

Espero que este viaje a Tenerife te haya servido, además de para disfrutar de las bellezas y la gastronomía de nuestra tierra, para incorporar la perspectiva de género a tus programas a partir de la próxima temporada. Ahí está el reto.

Nota: Una reflexión final, una vez cerrada mi “carta abierta”, sobre los momentos frikis. Yo reconozco que admiro muchas personas en esta vida y que en alguna que otra ocasión me he sacado fotos con “famosxs” (Última Experiencia, por poner un ejemplo reciente). Pero sólo he tenido dos momentos auténticamente frikis en mi vida, uno con Lila Downs, a la que adoro, con quien no tengo foto pero sí un CD firmado y la oportunidad de haber hablado con ella unos minutos, y otro con El Gran Wyoming con quien sí tengo varias fotos porque confieso que es mi ídolo, mi guía espiritual y mi amor platónico 😛 Bromas aparte, no acabo de entender ese afán de ciertas personas por inmortalizarse junto a un/a famosx. Yo hubiera cambiado mil fotos junto a Évole por 15 minutos de entrevista, cada una tiene sus prioridades, pero no deja de resultarme curiosa esa necesidad de la gente por tener un minuto de gloria junto a alguien que igual es menos valioso como persona que quien le reclama su atención. En el debate de ayer, un señor del público expuso algo muy significativo para introducir su pregunta, dijo: “yo sólo soy un ciudadano de a pie”, a lo que Juan Cruz rebatió desde el escenario: “nosotros también” y el señor contestó, “sí, pero mientras algunos pisan aceleradores de Mercedes Benz yo sólo piso aceras”, quienes pisamos aceras no deberíamos acorralar a un/a famosx para conseguir una foto (también son personas y se cansan de una invasión de su intimidad permanentemente), deberíamos trabajar para que todas las personas tuviésemos el mismo valor, la misma consideración social y una alta autoestima. Y sí, a mí me encanta sacarme fotos con gente (famosa o no), pero prefiero que esa gente sepa mi nombre, haya escuchado al menos algunas de mis ideas y si fuera posible, hayamos compartido un café (y más cosas). El resto sirve para fardar, que queda muy bien, pero nos estanca en ilusiones vacías. En esta sociedad líquida debería hacernos reflexionar al respecto.

Europa: Votar o no votar, ¿realmente esa es la cuestión?

El 25 de mayo la ciudadanía está llamada a las urnas para decidir quién va a regir los destinos de la Unión Europea los próximos años. Si ya hay desencanto y desafección política en nuestros entornos más cercanos, por Europa no les quiero ni contar! A “Europa” todavía la sentimos lejana, sin embargo, muchas de sus decisiones marcan las políticas de sus Estados miembros. Sus Directivas (entre otras disposiciones) son de obligado cumplimiento y de Europa hemos obtenido fondos millonarios que han permitido el desarrollo de programas de inserción sociolaboral o el desarrollo de infraestructuras que han beneficiado a muchos territorios españoles, por tanto, no nos tendríamos que sentir tan desvinculadxs de Europa. Sin embargo, últimamente no paro de escuchar a amigxs y colegas que el 25 de mayo no irán a votar porque, atención a las razones…

–          Prefiero irme a la playa o a tomar unas cañas

–          ¿Para qué si todos los partidos son iguales? Una panda de ladrones y estafadores

–          Nos van a gobernar los de siempre

–          El sistema requiere un cambio profundo, así estaremos siendo cómplices del sistema

–          Y bla, bla, bla en la línea de lo antedicho

Curiosamente, a quienes más he oído decir que no van a votar son chicos, hombres que en su momento se caracterizaron por ser de “izquierdas” o que en estos momentos se consideran tan, tan, tan de izquierdas que se han salido del mapa de lo “chachiprogres” que son. Hombres privilegiados que, en general, salvo excepciones dictatoriales, han disfrutado siempre del derecho al voto, cosa que no hemos disfrutado las mujeres y quizás por eso nosotras, o al menos yo, lo valoremos más.

Creo que efectivamente nuestro sistema necesita un cambio profundo, una transformación radical que haga que las democracias sean realmente participativas y no sólo representativas, que el poder esté en manos de la ciudadanía y no del capital, que la riqueza se redistribuya, que los servicios públicos funcionen bien, que no se recorten nuestros derechos y se privaticen bienes esenciales para la supervivencia,… Sí, el sistema necesita un vuelco, y probablemente participar en unas elecciones no sea la mejor manera de cambiar el sistema, pero es una de ellas. Hay quien dice “si no vota nadie lxs políticxs tendrían un mensaje claro, no nos representan”, pero ¡por favor! ¡eso no va a suceder! siempre votará alguien, sobre todo la derecha, cuya disciplina de voto es férrea y muy poco “movible”. La actual izquierda en cambio es un ente disperso, fragmentado e incoherente en muchos casos que no está logrando atraer el voto desencantado y que se ocupa más en enzarzarse en luchas internas que en ofrecer una imagen de unidad y alternativa real a los gobiernos conservadores. Así las cosas, tenemos que el voto ausente de la izquierda = beneficio para la derecha. En estos momentos el abanico electoral es tan amplio que hay formaciones políticas que pueden representar los intereses de casi cualquier persona. No votar me parece una opción cobarde y peligrosa, porque las cosas no se cambian “tertuliando” en programas de radio o televisión o en la barra de un bar, las cosas se cambian desde el activismo, la participación social pero también desde la legitimidad democrática que dan las urnas. ¿Qué pasaría si toda esa gente desencantada que dice que no va a votar, prácticamente la mitad del electorado, votara a formaciones de izquierdas? Para exigir que nuestrxs representantes cumplan nuestras demandas, previamente deberíamos elegirlos ¿no? Me hace gracia que gente que no ha votado en la vida se llena la boca reclamando en los bares pero las urnas parece que les generan urticaria.

Creo en la coherencia y en la democracia, y para construir un nuevo modelo de sociedad, para echar a esos/as auténticxs antisistema (que diría Wyoming) que son quienes realmente se están cargando nuestros sistema de bienestar, para eso, hay que votar. Luego no nos podremos quejar de que nos vuelva a gobernar la derecha, tendremos lo que habremos creado, un monstruo!

Como mujer y como feminista no puedo desperdiciar mi voto porque no me guste el sistema, entre las opciones que se presentan estoy segura de encontrar a alguna que me represente más que otras, y tengo claro que el empeño de Clara Campoamor tiene que servir para algo, no para que hoy, más de 80 años después, desperdiciemos la lucha de las sufragistas que nos precedieron tiradas en la playa. Quizás quienes han disfrutado de históricos privilegios no lo puedan entender, pero al menos las mujeres deberíamos estar en otra onda.

Este 25 de mayo nos jugamos mucho, nos jugamos la orientación de las políticas comunitarias en materia económica y social, y no olvidemos el impacto que las actuales han tenido en nuestro país, si queremos transformarlas, las urnas nos dan una oportunidad para ello. Eso no es obstáculo para que sigamos trabajando desde otros frentes por subvertir el orden hegemónico capitalista y patriarcal, pero mientras no se produzca una revolución en el sistema, el que tenemos, y que no queremos, lo podemos ir cambiando también con nuestro voto.